lunes, 21 de junio de 2010

Cuando uno escucha a un Ángel















Indecisión de una inocente llamada,
se mezclaba la ansiedad
y tomaba fuerza mi actitud tímida.

Era simple solo debía marcar,
mi corazón curioso tomó el mando.

Listo, tono de llamada, que nervios.
Y allí estaba... ese dulce sonido,
como una ola después de reventar
en la orilla del mar, mi ansiedad se calmaba.

Cuando uno escucha a un ángel,
el resto del mundo pierde importancia.

Cuando uno escucha a un ángel,
el corazón se cautiva y se encapricha.

Cuando uno escucha a un ángel,
las campanas del corazón retumban
y las puertas de la ilusión se abren.

Ese momento fue el primero de muchos,
el comienzo de millones de sonrisas
cayendo en cascada por mis venas.

Y ahora todo eso, todo ese caudal de emociones,
de risas, de lamentos, lágrimas y felicidad,
es lo que trato de dejar en libertad.

Una libertad necesaria, intensa batalla,
tal cual guerra de independencia.

La libertad añorada, se logrará,
la voz de mi ángel no estará más a mi lado;
pero desde el infinito su luz llegará
a mi como una brisa en una tarde de verano.

Cuando uno escucha a un ángel,
la vida se vuelve un paraíso.

Cuando uno escucha a un ángel,
jamás la vida vuelve a ser igual.

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